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Marca que marca

A la hora de emprender, hay que vender, sí, pero también es importante crear vínculos con la gente para que confíe en ti y no te sustituya por la competencia. Así que antes de ponerte a vender y obsesionarte con ello, hay que tener bien definida tu marca.


Para crear esos vínculos, primero tienes que saber quién eres, qué vas a contar a la gente y cómo lo vas a contar. Si no tienes esto claro, la gente tampoco lo va a tener.


Para saber quién eres, seas marca personal o empresa, habrá que definir tres puntos importantes:


1- La razón por la que te levantas todas las mañanas, es decir, qué objetivo tienes además de ganar dinero. Por qué haces lo que haces. Por qué has creado el negocio. Cómo vas a ayudar a la gente o a la sociedad.


Ese objetivo tiene que actuar de motivador para ti (y a todo el que te rodea en el negocio) y ha de ser el centro de tu marca, vamos, que todo lo que hagas tiene que tener como centro ese objetivo.


Nosotros nos levantamos porque nos lo pasamos pipa creando e intentando que nuestros clientes superen a su competencia. Es como un juego con el que disfrutamos. Y, además, nos encanta demostrar que se puede hacer todo sin gastarse una fortuna y nos flipa ser los villanos para nuestra competencia y los vendehúmos sacacuartos. ¿Cómo no nos vamos a levantar para todo esto? Nos perderíamos la diversión.


2- El destino final de tu negocio. Dónde quieres llegar dentro de unos años. Y, recuerda, si piensas en pobre, te quedas pobre. Nosotros somos más de tener un edificio propio con club social para los clientes y helipuerto. Y contratar a todo el que podamos. Soñar es gratis.


Bromas o no a parte, nuestra idea es ser conocidos porque le dimos una patada en sus partes al sector y demostramos que se pueden crear webs y hacer marketing de manera que la gente lo entienda y sin que tengan que estar atados a nadie. Crecer sin arruinarse es posible.


No necesitamos ser los números 1 en el sector, para nosotros ya lo somo, sino cumplir con nuestro destino final. Por nos centramos tanto en crear una comunidad alrededor del negocio de gente que coincide con esta manera de ver las cosas y que hemos llamado Comunidad Fenicier, en honor a los antiguos fenicios, maestros de la venta.


3- Cuáles son tus valores de marca. Quizá no se te ocurra ninguno ahora mismo, pero seguro, seguro que hay clientes con los que nunca trabajarías… ¿has pensado la razón? Pues ahí tienes ya una pista.


Nosotros, por ejemplo, no trabajamos con negocios que consideramos que se dedican a engañar a la gente o cuya actividad va contra nuestra manera de ver la vida. Podríamos y ganaríamos mucho, pero no lo hacemos. Nos gusta dormir con la conciencia tranquila.


No es la primera vez que gente del tarot, gurús, vendehúmos, casas de apuestas, scorts, etc. nos contacta y se lleva un no. Es lo que hay. Lo tenemos bastante claro.


Lo mismo que hemos colaborado gratis con organizaciones o empresas que tenían fines filantrópicos. Vamos, que aquí compartimos ciertos valores que estarán siempre ahí marcando el norte y diciéndonos cómo hacer las cosas.


Básicamente, el fin no justifica los medios.


Estos 3 puntos son el arranque de cualquier negocio.


Una vez sabes quién eres, toca pensar en qué tienes que contarle a la gente sobre tu negocio. Vamos, que toca empezar a crear contenido útil y unos mensajes determinados.


¿Qué puedes aportar al mundo? Pues eso que puedes aportar para satisfacer deseos y necesidades, hay que transmitirlo a través de los contenidos, que pueden difundirse a través de todos los canales que nos ofrece el mundo online.


Hay que decidir dónde se van a ofrecer esos contenidos. Ya sabes que siempre decimos que no hay que estar en todos sitios, sino donde realmente estén los clientes potenciales.


Definir esos contenidos no es tarea fácil, lo sé, pero es importante crear un depósito de contenidos en base a las necesidades que cubran tus productos o servicios. Crear un depósito de contenidos evita tener que improvisar, que es lo peor que se puede hacer en marketing online hoy día.


La tercera fase para lanzar una marca supone decidir cómo vas a contar esos contenidos que hay que difundir. Aquí tiene que quedar clara la identidad visual de tu marca y no emitir contenidos sin más. ¿Cómo hacerlo?


Logos, tipografías, colores, nombre de empresa, etc. son importantes a la hora de publicar contenido. Y esto es algo que la mayoría se deja por el camino.


El nombre de tu marca es fundamental. Tiene que ayudar a que la gente entienda a qué te dedicas. Simple. Nombres que no dicen nada, complican que los usuarios identifiquen la actividad del negocio.


Piensa, ¿el nombre de tu marca ayuda a esto? PLACEWEB sí.

Hablemos del logo. Tiene su relevancia también en la imagen de tu empresa. Si el nombre de la marca ya da idea del negocio, el logo puede ser más abstracto, pero si no lo hace, el logo tiene que ayudar a ello. Ahora, desastre si el nombre del negocio no ayuda ni el logo tampoco.


¿Has elegido fuentes para tus textos? Me refiero a tipos de letra para títulos o textos. Si te das cuenta, en las webs que diseñamos, los títulos tienen una fuente propia, los textos otra, los subtítulos otra, etc. Con 2 o 3 sobra.


¿Cuáles son los colores que definen tu marca? Pues no es tontería la cosa. Las webs se crean en base a los colores del logo (o deberían). Tener 2 o 3 colores también es importante.


El naranja, morado y blanco nos identifican siempre. El morado por ser el color de Valladolid y porque en psicología del color significa: lujo, misterio, creatividad, espiritualismo, visión, autenticidad, verdad. El naranja: energía, vitalidad, diversión, seguridad, juguetón, calidez, confort, comida; y el blanco: virtuosismo, pureza, juventud, esterilidad, limpieza, simplicidad, sofisticación, claridad.


A la hora de crear esa identidad visual de tu empresa, los fondos también pueden ayudar para no tener que poner siempre el logo en todos lados. Lo mismo pasa con el estilo de fotografías que haya que realizar o buscar.




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