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Consejos para optimizar tus ventas

Antes de poner en marcha una tienda online tienes que ser muy consciente de lo que tu producto o servicio puede aportar al mercado. Nada de lanzarse a lo loco. (También en 🔊 Podcast)


Sin conocer bien el producto, las necesidades que cubre o problemas que solventa, el valor que le aportas tú al mismo, el mensaje que quieres transmitir, etc., lo único que consigues es que el megáfono del marketing destroce tu imagen de negocio.


No olvides que el marketing es como un megáfono que amplifica lo que eres, lo que haces y lo que ofreces. Si no lo tienes organizado, la gente lo notará mucho más, si te metes a hacer marketing en ese estado.


Hay que tener en cuenta también, antes de lanzar un servicio o producto, si ya tienes una audiencia previa en algún canal, si tienes marca propia o son productos de terceros, si tienes definida la atención al cliente que vas a dar y muchos otros factores como estos.

Hablando de canales, no todos los canales valen para todos los ecommerce, ni hay necesidad de estar en todos los canales. Va a depender de tu producto y cliente tipo. Y los canales pueden ser redes sociales, un podcast, una newsletter, etc.


Lo que te diferencia con la competencia es lo que te dará futuro o no. Siempre habrá alguien que venda más barato que tú. Ir a precio ya no se lleva. Por eso hay que aportar valor añadido: embalaje, información del producto, regalos, detalles varios, etc.


El branding cada vez es más importante. Tener una marca que se distinga por servicio y calidad es lo que está triunfando. Hay que intentar ser referentes en el sector siempre por profesionalidad y por calidad de producto o servicio.


Los ecommerce están para vender, sí, pero también para generar base de datos de contactos a través de email, teléfonos, etc. Por lo tanto, hay que conseguir que todo el que llegue a la web, si no compra, deje sus datos de alguna manera atractiva.


Hay que conseguir tráfico cualificado, interesado en tus productos o servicios, para luego convertirlo en ventas. Para ello te damos unas cuantas pistas:


Ten en cuenta que todo esto es un trabajo e inversión a largo plazo, como el SEO. Para correr más tendrás que sacar la tarjeta de crédito para pagar publicidad constante, sobre todo si tu negocio es nuevo. También vas a necesitar comprar enlaces para que te conozca más gente y Google te otorgue más autoridad (lo que llamamos linkbuilding).


Cuando vendes ropa, moda, perfumes, cursos y todo lo que no es de primera necesidad, tendrás que comenzar con publicidad en redes como Instagram o en el canal donde se haya decidido trabajar, donde venderás un poco tu manera de ver las cosas, inspirar a la gente, etc. Ya sabes que Instagram capa el alcance orgánico, así que te tocará soltar pasta casi siempre.


Hay que detectar qué canales le van mejor a tu audiencia o producto y ver dónde se está moviendo la competencia según la madurez de su negocio.


Para que te hagas una idea, las tiendas que van fuerte nada más arrancar pueden mover entre 700 y 3000 euros al mes para trabajar publicidad y SEO de manera profesional al mes. Si no dispones de estas cifras, tienes que hacer SEO de escalada lenta (más barato) y apoyarte en blogs y contenido de mucho valor en redes sociales para darle caché a la imagen de tu empresa. El SEO tiene que estar ahí siempre, como puedes ver.


Si no es tu caso, cuando plantees tu proyecto, gasta lo justo en la web y deja todo lo posible para el marketing, y que la web sea fácil de usar por ti, sin depender de nadie. Las no code son las mejores para esto, porque podemos diseñar desde cero y personalizarla sin gastar en programación.


Con poco dinero para SEO y publicidad (menos de 700€ al mes), es mejor invertir tiempo en crear contenido útil en redes sociales y tener a alguien que las gestione bien, condimentado con un poco de publicidad mensual en redes y unido a comenzar a trabajar el SEO poco a poco.


Trabajar con microinfluencers (de podcast, newsletters, redes sociales, etc.) también ayuda mucho. Seguro que hay creadores de contenido que aún no están pidiendo dinero por ello y tienen comunidades no muy grandes, pero sí muy fieles. Como hablamos en el capítulo en que hablamos de influencers (Influencers Paradise), el tamaño aquí no importa.


Cuidar bien a tus clientes y seguidores es el primer paso para crecer sin esfuerzo. No te olvides nunca de ellos. Mucha gente se centra tanto en buscar nuevos, que abandona a los que ya hay. Tienes que retener a esa gente, mientras buscas a más compradores.


Para encontrar nuevos compradores, hay que saber bien dónde está tu comprador, y puede que no sea ningún sitio online, sino físico, donde el marketing de guerrilla vale oro. Muchos ecommerce se han dado a conocer en mercados, ferias, el metro, universidades, etc. Nosotros no descartamos nada para que empieces a vender, porque lo difícil es comenzar a vender al principio a los 100 primeros. Tírate al barro. Un ejemplo de ingenio puro y duro:


Hay estrategias muy originales. Imagino que en tu tienda o en otras, cuando pones el ratón encima de la imagen de un producto, la imagen cambia por otra del mismo producto, ¿verdad? Algunos negocios han comenzado a esconder un premio detrás de esas fotos, con lo que la gente tiene que ir mirándolos todos para encontrar ese premio, que puede ser un descuentazo o lo que tú quieras. Este tipo de acción no entra en ninguna categoría, pero vale para vender.


La mejor inversión que puedes hacer es en tu propio producto o servicio (¿por qué tenemos que comprarlo? ¿qué nos aportas?). Comienza con un producto viable en todos los sentidos y ahorra para que algún profesional te ayude. No gastes el dinero porque creas que, si no lo haces, no estás haciendo nada. Preferimos que te lo ahorres a que lo tires.

Y si necesitas solventar dudas sobre tu proyecto, contáctanos antes de cerrarte puertas sin querer o de gastar tu presupuesto donde no debes.



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